Capítulo 1: ¡Qué viene el lobo!

Capítulo 1: ¡Qué viene el lobo!

El lobo es el antagonista de todos los cuentos. Entre las transformaciones  del espeluznante Drácula, el lobo es una. Asociado al mal por la más antigua tradición popular hasta el punto de la existencia del término licantropía, que tanto hace referencia a la transfiguración mitológica del hombre en lobo como al transtorno clínico real de quien cree convertirse en lobo.

No hay que reflexionar mucho para entender la raíz de todo este oscuro folklore. El hombre y el lobo son competidores en el medio natural. Y desde que uno se hizo ganadero el otro cazó a sus rebaños. El hecho de amenazar el sustento del ser humano le valió al lobo ser la personificación de lo maligno. Y de ahí surgen todas esas leyendas e historias de monstruos, de niñas engañadas, de abuelas devoradas, de cerditos astutos…

Pero la influencia del lobo en el imaginario popular sobrepasó el oscurantismo de la Edad Media. El grito “¡Qué viene el lobo!” se ha escuchado durante los siglos posteriores hasta bien entrada la era contemporánea. No hay más que acercarse al medio rural para apreciar cuan vigente está la figura del lobo entre los paisanos. Los mayores cuentan historias de juventud, de como iban a perseguir al lobo en grupos por el bosque como parte natural de la vida cotidiana. Como Fulano mató a tal lobo o como tal lobo le mató a Mengano diez ovejas y un mastín. Y no se quedan en historias del pasado. En esos entornos aún hoy se habla de quien y cuando ha visto al lobo.

Me gusta el romanticismo que hay en que se le nombre de esta forma identitaria que le da al animal ese tono casi fantástico o divino. No es lo mismo ver un lobo que ver al lobo. Sin embargo la realidad es mucho más prosaica y triste. Al lobo se le sigue exterminando como en los tiempos más negros de la Humanidad. Porque para el hombre sigue siendo más fácil matar que invertir en medidas sostenibles en una apuesta por el  respeto al medio ambiente y el desarrollo global de valores más elevados.   La leyenda negra del lobo le sigue estigmatizando, y una gran cantidad de gente, por puro desconocimiento, continúa identificando al lobo con aquello que hay que temer.

Como todo lo que supone un avance y una mejora para la sociedad solo con educación y conocimiento se erradicarán comportamientos e ideas aberrantes. Afortunadamente ya somos muchos los que nos interesamos por la vida salvaje y la importancia de su conservación. Pero seríamos muchos más y los problemas se solucionarían antes y mejor si la Administración tomara cartas reales en el asunto. Pero ese, será tema para otro capítulo.

lobo-ojos-amarillos