SERIES VS CINE (Y una reflexión sobre los personajes femeninos)

SERIES VS CINE (Y una reflexión sobre los personajes femeninos)

Origen: SERIES VS CINE (Y una reflexión sobre los personajes femeninos)

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SERIES VS CINE (Y una reflexión sobre los personajes femeninos)

SERIES VS CINE (Y una reflexión sobre los personajes femeninos)

Hace tiempo que se viene hablando de la calidad de la nueva generación de series de televisión de los últimos años. Los títulos son incontables: Juego de Tronos, Breaking Bad, House of Cards, Sons of Anarchy, y las más antiguas como Los Soprano o The Wire, entre otros títulos.
Mientras que la gran mayoría de los blockbusters estrenados en las salas adolecen de guiones infumables y ausencia de lenguaje cinematográfico, las series de nueva era ofrecen un atractivo panorama de calidad creativa.

Quisiera centrarme en tres títulos como ejemplos de este savoir-faire seriado.
Aunque comenzó hace ya unos años mi último descubrimiento ha sido Girls de la polifacética y absurdamente polémica Lena Dunham. De Girls me gustaría destacar fundamentalmente su guión. Las historias son de las que me gustan. Corrientes, usuales, típicas, posibles: únicas. A través de elaborados diálogos, no por largos o complejos, sino por comunicativos, se dibujan personajes con los que te puedes identificar o en los que puedes identificar a una amiga, a un amigo, a un antiguo novio, a tus padres, a tu jefe… De un modo maravilloso, es decir, inconsciente, vas conociendo y dibujando sus personalidades. Esto es lo que no se dice. Luego habría que prestar atención a lo que se dice. Enunciados llenos de humor y de tristeza. De la realidad de las generaciones jóvenes de este siglo XXI, sin trabajo, sin metas, sin expectativas. Que tienen o han tenido mucho de todo y a la vez no tienen nada. Esos guiones que en cada capítulo tratan una búsqueda de algo que no se conoce, pero se supone nos va a realizar como ser humano. Diálogos que plasman la confusión propia de los veinte años.

Cuando empecé a ver la primera temporada de True Detective pensaba que estaba viendo una serie más. Buena, con dos buenos actores (McConaughey y Harrelson, por si alguien aún no lo sabe) pero una más. Cuan equivocada estaba cuando allá por el tercer capítulo empecé a intuir que había mucho más detrás de lo que se nos estaba contando. Y me quedó confirmado en ese famosísimo plano secuencia del cuarto capítulo. Fue en ese momento cuando me di cuenta que aquél que dirigía sabía, como decía un profesor que tuve, escribir con la cámara.
True Detective fue, sin lugar a dudas, el acontecimiento televisivo del año 2014. Los elogios recibidos a su primera temporada resonaron en todos los medios de comunicación. Todo lo contrario a lo ocurrido con su segunda temporada. Por mi parte me parece muy injusto el maltrato que se le ha dado a esta segunda entrega. La trama es bastante enrevesada, es cierto, pero poco a poco y si estás atento, se van despejando las incógnitas. Y puede que los cuatro protagonistas no sean comparables a los muy carismáticos Rush Cohle y Martin Hart, pero desde luego no son del montón. Pero vuelvo a centrarme en el aspecto semántico de la imagen. En la segunda temporada me pareció muy destacable el plano-contraplano entre Bezzerides y Velcoro. Los dos personajes más relevantes de la serie son equiparados con este largo intercambio de primeros planos. Entendemos que los dos son personajes torturados que por fin han encontrado comprensión uno en el otro. A la vez y jugando con la cantidad de tiempo cada vez menor de duración de cada plano percibimos la tensión sexual creciente entre ambos.

Para terminar mi análisis quiero mencionar una serie que para mí es prácticamente completa en todas sus dimensiones. Me refiero a Fargo que toma el título de la famosa película de los hermanos Coen, que en esta ocasión ejercen solamente como productores.
Aunque, como digo, su guión y aspectos técnicos me parecen sobresalientes, voy a centrarme en sus personajes. En la construcción de los mismos. Tanto en su primera como en su segunda temporada, encontramos en Fargo personajes perfectamente construidos. Personajes de los que descubres su personalidad y motivaciones no solo por lo que dicen sino también por lo que hacen. Además gracias a sutiles detalles llegas a conocerlos paulatinamente de un modo profundo. Buen ejemplo de ello es uno de los antagonistas de la primera temporada, Lester. Un mequetefre que no deja de asombrar al espectador a medida que avanza la historia. Con cada uno de sus actos descubres sus patéticas ambiciones, sus viles motivaciones y ese oscuro corazón encerrado en un minúsculo cuerpo.

Para terminar me gustaría añadir que, coincidencia o no, en estas tres series encontramos potentes personajes femeninos. En Girls resulta obvio con las cuatro veinteañeras que escapan del arquetipo de la chica perfecta. Dunhan muestra sin tapujos las miserias de la vida cotidiana en todas sus facetas: social, laboral, familiar, sexual, sentimental… Y ha sido duramente criticada por ello. En True Detective encontramos a la engañada esposa de Martin que, aunque errada, acaba abandonando su papel sumiso para tomar una posición de poder. Y en la segunda temporada a la sargento Bezzerides, lejos de cualquier tópico femenino. Taciturna, jugadora, bebedora, violenta, y hasta acusada de acoso sexual. Y en Fargo tenemos a mi muy querida agente Molly Solverson que se suma a esos personajes femeninos que huyen del estereotipo. Es muy inteligente, valiente, noble y además guapa…Y no usa una talla 38.

Lejos de los clichés de la mayoría de estrenos cinematográficos las series de televisión ofrecen una alternativa a la ficción cuya originalidad y calidad se impone sobre la gran mayoría de películas de gran difusión.

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PEQUEÑAS GRANDES HISTORIAS

PEQUEÑAS GRANDES HISTORIAS

Hace unas semanas vi la película Loreak (“Flores” en euskera) que ha sido seleccionada para competir como candidata a los Óscar. Me sorprendió gratamente esta pequeña producción que cuenta una historia enorme. Y no porque sea nada chocante, inusual, impactante, desmesurado. Sino porque trata los grandes temas del ser humano: el amor, la felicidad y la muerte. Los personajes son gente normal, con caras corrientes, vidas comunes. Los personajes podríamos ser tú o yo. Lo que les ocurre podría pasarle a cualquiera. O más bien, nos pasa a todos.

A veces, en busca de la gran historia, del gran hallazgo, olvidamos que lo más determinante en la vida es precisamente aquello que ocurre en nuestras minúsculas existencias. Aquellos acontecimientos que por cotidianos que sean realmente marcan hitos en nuestras vivencias. Echaba de menos (y continúo haciéndolo) alguna narración (escrita o con imágenes) que versara sobre las pequeñas/grandes realidades. Más aún de la forma sutil y potente con que lo hace Loreak: Un guión implícito, personajes redondos que dicen sin hablar, temporalidad bien estructurada, lógica, objetos que transmiten ideas. Por encontrarle un  pero, se abusa de un exceso de naturalidad en los elementos cinematográficos, en pro de una estética documental que potencie el realismo, en mi opinión, innecesariamente.

No es que no me gusten las historias extraordinarias. Me encantan. Pero se cuentan cientos de ellas, en una especie de escapismo colectivo, mientras que escasean las historias más cercanas y mundanas. Si las otras me encantan, éstas últimas, bien contadas, me fascinan. Porque, como decía antes, son nuestras historias. Y cuando alguien te las relata te inspiran, te enseñan, te ayudan.

Me gusta la idea de buscar lo extraordinario en lo cotidiano. La aventura de vivir ocurre en cada instante de la existencia. Y nuestras vidas son las historias más grandes que merezcan ser contadas.

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LAS MEJORES MALAS DE FICCIÓN

LAS MEJORES MALAS DE FICCIÓN

Hace tiempo ya hice una lista de mis “malos” favoritos. Ahora es el turno de las féminas.

Atia 10- ATIA DE LOS JULIO: La estupenda serie histórica Roma recrea la que probablemente es la época más popular del Imperio Romano, exceptuando la aparición de Jesucristo. Todos los grandes personajes de la Historia aparecen. Julio César, Marco Antonio, Cleopatra…Y entre tanto famoseo un personaje histórico “menor” pero de gran importancia en la ficción. Mi mala número diez es Atia, sobrina de Julio César. Ambiciosa, sin escrúpulos, usa todas las armas a su alcance para procurar el éxito de su familia.

Catherine 9- CATHERINE TRAMELL: O el cruce de piernas más famoso de la historia del cine. Sí, lo habéis acertado, hablamos de Instinto Básico, el momento cumbre en la carrera de Sharon Stone. Sobreactuada hasta la médula, con una de esas tramas que dan entre pena y risa y teniendo como partenaire a un Douglas tan malo como siempre, lo cierto es que el personaje ha quedado grabado en la cultura audiovisual contemporánea. Lo que ya es mucho teniendo en cuenta que la mayor parte de ellos se pierden como granos de arena en la vastedad de la producción cinematográfica.

Cruella 8- CRUELLA DE VIL: ¿Puede haber algo más malvado y cruel que querer matar a más de cien cachorritos de dálmata para hacerse un abrigo de piel?
Esta es la premisa de esta adicta a la moda cuyo nombre lo dice todo. Obsesionada con el B&W look y unos rasgos semejantes al rostro que Michael Jackson acabaría luciendo en sus últimos años, esta mala, malísima fue llevada a la carne y hueso por la siempre excelente Glenn Close.

Mistica7- MÍSTICA: Para mí, la mutante más guay de todas, superando de largo a las “chicas buenas”. Es fuerte e independiente y tiene la suficiente personalidad como para hacerle frente a Magneto y al Profesor X ella solita. Misteriosa, atormentada, egoísta y con una larga historia a sus espaldas, es un personaje Marvel de inagotables posibilidades.

Reina 6- LA REINA MALVADA (BLANCANIEVES): De todas las brujas malas de Disney (con permiso de los Hermanos Grimm) siempre he pensado que la de Blancanieves se lleva la palma. Es despiadada, trepa y narcisista al extremo. Es por eso que cuando se entera que su hijastra la supera en belleza manda matarla. Es la mala por definición: fría, guapa y cruel.

ratchet 5- ENFERMERA RATCHED: Magnífica antagonista para Jack Nicholson en aquella maravillosa Alguien voló sobre el nido del cuco. Representa todo lo opuesto a Randle McMurphy. Frente a la “locura”, rebeldía y espontaneidad de éste, ella es el paradigma de la rectitud, la firmeza y la racionalidad. Una interpretación sobresaliente de, la poco valorada después, Louise Fletcher que apenas mueve un músculo de la cara ante los desafíos del falso enfermo.

Annie 4- ANNIE WILKES (MISERY): Si hay un personaje femenino que realmente me pone los pelos de punta esa es Annie Wilkes, la psicópata enfermera del libro y posterior película Misery, otra inquietante historia creada por Stephen King. Como pasa en algunos casos, si además ese personaje es interpretado por una magnífica actriz como Kathy Bates, dotando a la siniestra mujer de un físico imponente, adquiere una nueva dimensión más allá del papel. Una buena alegoría de los entresijos del mundo editorial: que obliguen a un escritor a escribir algo que detesta (bajo amenaza de muerte).

Catwoman 3- CATWOMAN: Lo que más me gusta de Catwoman es su ambigüedad. A veces es mala y a veces es buena. Ella va a la suya. A su interés. Es independiente y no le debe nada a nadie. Vamos que el nombre le va como anillo al dedo. Si además todo eso lo metes en un traje de cuero negro y lo dotas de un apabullante sex-appeal, pues entiendo que a Batman se le vaya la olla con ella. Para rizar el rizo la llevas a la realidad en las carnes de la Michelle Pfeiffer, pues ya que más quieres…Lo siento Anne Hathaway, tú no estuviste mal (aunque tu vestuario era lo peor), pero la Pfeiffer es la Pfeiffer…

Y llegamos a los dos primeros puestos… Me ha sido realmente difícil decidirme por quien es la ganadora de las malas, porque top one está muy reñido entre dos grandes y estupendas malas. Pero finalmente he decidido que la mala que ocupe el segundo puesto sea…

Cersei 2- CERSEI LANNISTER: Hay pocas malas que hayan generado tantos odios como la reina Cersei. Los apelativos negativos se quedan cortos con ella: vanidosa, cruel, manipuladora, ruin, maquiavélica… Y sin embargo hay momentos en los que incluso la compadeces. Cersei merece mi desprecio y mi admiración a partes iguales. En el mundo fantástico-medieval de Juego de Tronos (o los libros Canción de Hielo y Fuego) las mujeres no lo tienen nada fácil. Un mal bicho como Cersei es capaz de sobrevivir (de momento) en medio de un mar de testosterona en el que otras se ahogarían. Y encima en la imagen real cuenta con la cara y el cuerpo de Lenna Headey, ahí es nada.

Gemma 1- GEMMA TELLER-MORROW: Y aquí está, la mala que ha conquistado mi corazón (lo siento Cerséi, antes habías sido tu). Hace unos meses consumimos compulsivamente en casa todas las temporadas de Sons of Anarchy, y además de empezar a mirar a los moteros de otro modo, descubrí a un excelente personaje, que en mi opinión, es más protagonista que el protagonista. Gemma es la madre reina de este club shakesperiano y no está dispuesta a que nada, ni nadie le quite ese puesto. Ella no es mala del todo, pero las circunstancias le obligan a serlo. Todo sea por la familia. Por supuesto el personaje no tendría ese enorme carisma si no estuviese acompañada del físico de Katey Sagal. Aquella Peggy de la fenomenal Matrimonio con hijos con un look muy diferente, alimentada a base de cigarrillos y café.

Para terminar quiero citar a Atia de los Julio que en el último capítulo de Roma dijo una frase bien apropiada para todas estas malas: “Mujeres mejores que tú han intentado destruirme…Y ahora están muertas.”

LA EXTINCIÓN DEL PENSAMIENTO

LA EXTINCIÓN DEL PENSAMIENTO

Empezamos a vislumbrar ya el final del verano. Un año más el periodo estival nos ha traído eso que es tan veraniego como la sangría, los atascos y el after-sun: los blockbusters. En esta ocasión estaba muy emocionada con el estreno de Jurassic World, que, según se habían encargado de transmitir a través de una extensísima campaña promocional, iba encaminada a recuperar la esencia de aquella memorable primera entrega. Como os podéis oler por el título de esta entrada el resultado distó mucho de complacerme. Jurassic World hace gala de un guión anodino e incongruente, unos personajes planos y arquetípicos hasta la extenuación, y lo que más me dolió (de pequeña quise ser, entre otras muchas cosas, paleontóloga), una ridiculización cruenta de los dinosaurios.
Poco más que parte del título queda en esta actualización de la historia que naciera de la novela de Michael Crichton. Jurassic Park es una buena película. Te guste o no el género, está bien hecha. Tiene un guión que se desarrolla correctamente, en el que las situaciones ocurren como consecuencia de planteamientos bien estructurados. Y cuando los personajes abren la boca no es para decir la primera chorrada que se le pasaba al guionista por la cabeza en ese momento. No, los diálogos tienen contenido, y un peso que incide en la acción del relato.

Al leerme muchos pensarán que parece que esté hablando de la gran obra maestra del cine de los años 90, cuando solo es una peli de bichos extintos para pasar un buen rato. Ahí está el primer error. ¿Tiene que estar el entretenimiento reñido con la calidad? ¡En absoluto! No hace falta que nos tengamos que ir al cine de V.O de nuestra ciudad a ver el último estreno de cine polonés para esperar ver un producto bien hecho. Lo sesudo o presuntamente complejo no es sinónimo de calidad.
Hay muchísimas películas que, independientemente de los gustos, están muy bien facturadas, y cuyo objetivo final no es otro que entretener, deleitar. Por seguir dentro del género fantástico y de aventuras cito: Tiburón, E.T, Alien, La Guerra de las Galaxias (ya sabéis qué episodios), Blade Runner, Indiana Jones, Los Goonies, etc, etc, etc…

Cuando terminó Jurassic World salí de la sala bastante enfurruñada. Nada que ver con los chavales que iban detrás de mí:
– Tío, como me ha molado la película. ¿A ti te ha molado?
-¡Me ha molado mogollón, tío!

Al escucharles hablar con tanto entusiasmo una pregunta aterradora me asaltó: ¿Se estaba produciendo una idiotización tal de la ficción que provocaba una simplificación extrema del gusto del espectador? Como decía antes no pido la gran obra cumbre del cine contemporáneo, pero si que al menos las cosas que pasen tengan sentido. Si no, me es imposible pasármelo bien, porque cuando no hay una narración congruente, no hay entretenimiento. Para mí, porque desde luego para aquellos dos chicos, que apenas llegarían a los dieciséis, y buena parte de la muchedumbre acnéica que llenaba la sala, la peli había sido lo más. Para ellos, como para muchos, lo importante no es lo que se cuenta, sino el efectismo. Que haya explosiones, que el dinosaurio se coma a alguien, que se eche algún polvo. Independientemente de que estas cosas pasen por algún motivo o no.

La ficción existe desde que el hombre es hombre. El ser humano se ha servido de ella desde sus albores para entretener si, pero también para enseñar. Para transmitir ideas, pensamientos y valores. Bajo toda buena historia subyace un mensaje profundo, interno, que te dice “algo más” de lo que se ha contado en primer término.
Sin embargo parece que las historias son cada vez más simples. Los best sellers y blockbusters son en su mayoría superficiales y ñoños. No solo son simples y básicos en sus planteamientos, sino que no transgreden ni un poco. Y si lo hacen es de forma gratuita, para impactar, y no con una intención constructiva.
Si la ficción fue en su día un mecanismo para hacernos pensar, la proliferación de ficciones facilonas ofrece la propagación de un escaso ejercicio cerebral. Algunos me tildareis de exagerada o paranoica, pero cuanto más sencillo es el producto de entretenimiento que consumimos menos pensamos y cuanto menos pensamos, menos espíritu crítico tenemos. Y quien carece de espíritu crítico, es como sabéis, mucho más fácil de manejar.

Casualmente algunos días después vimos en casa Interstellar de Christopher Nolan. Ya estaba preparada para ver una orgía de efectos especiales sin sentido, cuando, nada más empezar la película, me di cuenta que aquello era otra cosa. Era una peli de ciencia ficción, pero que iba más allá de esa mera definición. Desde la primera escena, desde el primer diálogo, hay una intención dirigida a la transmisión de un mensaje que vive dentro de la narración y los diálogos. Esta intención se percibe en todas las dimensiones de la factura de la película. Los aspectos técnicos como la fotografía, montaje, sonido… también lo transmiten. Y un aspecto que me llamó particularmente la atención, supongo que por mi experiencia en ese campo, que era la estética de la escena. Los efectos especiales se esforzaban por dar la sensación de “tactilicidad”, es decir de parecer objetos reales en tres dimensiones, objetos que pudieras tocar. En este y otros muchos matices es evidente que Interstellar bebe de las fuentes de la mejor película de ciencia ficción de todos los tiempos: 2001, Una odisea en el espacio. La película de Nolan no sólo me gustó, sino que me hizo recobrar la esperanza.

No quiero irme por los cerros de Úbeda, así que voy a ir acabando. En nuestra mano está que el cine comercial de calidad no corra el mismo destino que los dinosaurios. Porque como se dice en el libro Todas las películas de Alfred Hitchcock al hablar de Psicosis, se puede hacer “cine puro que entusiasme a los espectadores.”

Os dejo un artículo de una antigua compañera de máster, Mireia Llinàs que habla de Jurassic Worl y Jurassic Park y que me conmovió y divirtió:

http://guio.cat/de-jurassic-park-a-jurassic-world-22-anys-i-el-que-hem-perdut-pel-cami/

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LOS VALENCIANOS SON

LOS VALENCIANOS SON

A la hora de comer siempre vemos las noticias en la redacción. Ataviados con nuestras delicias plastificadas nos reunimos en una mesa redonda a deprimirnos con el telediario de turno. Durante los años que llevo aquí he tenido que asistir al bochornoso espectáculo diario de los casos de corrupción que se han ido destapando en el Gobierno Valenciano. Que si Fabra y su solitario aeropuerto, que si los trajes de Camps, Rita y sus bolsos, Rus y sus declaraciones, Castedo y su amigo Ortiz, etc… Avergonzada de estos fantoches que gobernaban en mi comunidad me iba hundiendo en la silla ante los gestos reprobatorios de mis compañeros.
Los españoles somos mucho de generalizar, a mal claro: los andaluces son, los vascos son, los manchegos son…Y los catalanes, que tanto “son” tienen que aguantar, no iban a ser menos. Así que en numerosas ocasiones he tenido que escuchar eso de: “De Valencia tenía que ser” o “si es que los valencianos.” A veces saltaba hecha una furia a defender mi tierra y sobre todo a sus gentes. Otras, vencida ya por los acontecimientos cada vez más insostenibles, callaba, otorgando razón con mi silencio.

Claro está que esta panda de vividores y mafiosos, anquilosados desde hace tanto en el poder, no representa al pueblo valenciano, o por lo menos a lo que yo conozco de él. Las gentes de la Comunidad Valenciana con las que trato son honradas, sencillas, trabajadoras. ¿De dónde, pues, viene ese voto perenne durante tanto tiempo? Una parte corresponde a esa (estoy convencida) minoría que son tan hampones y sibilinos como los propios políticos en cuestión. Otra, la mayoría, consecuencia de otro extenso Gobierno que arrastró a la Comunidad a la ruina, el del PSOE. Desencantada, la gente retiró en masa su voto a este partido para dárselo al PP, como ocurrió en tantos sitios de España, con la esperanza puesta en el teórico buen hacer económico de la derecha.
El resto es historia, y todos la conocéis. Dejando a un lado todas y variadas formas en las que estos gobernantes han expoliado y devaluado a la Comunidad Valenciana, está el fenómeno de la mala imagen que nos han dado por tanto tiempo. Si a los valencianos les roban sus gobernantes y les siguen votando, es que los valencianos son unos ladrones. Un razonamiento muy simple y por tanto muy extendido.

Pero ay amigos, las cosas iban a cambiar. En Semana Santa, allí en Alicante, asistí con mi inseparable consorte a una procesión. Como ya sabéis soy contraria a todas y cada una de las religiones, pero ver una manifestación flocklórica de esta índole me cautiva desde un punto de vista sociológico. Pero esa, es otra historia.
Como decía ahí estábamos, viendo la procesión, cuando para nuestra sorpresa, identifico a Sonia Castedo vestida de costalera. Aunque ella no cargaba con el paso ni por asomo. Se dedicaba a ir delante tocando una campana (¿?). Estábamos comentándolo, cuando una señora a mi lado me espetó:
– Sí, sí, es la “lladra”.
Ya en casa explicamos la anécdota a la familia, lo que originó un intenso debate que ocupó casi toda la comida, paella en mesa. El tema de discusión era si la gente tiene el gobierno que se merece. ¿Podía ser eso cierto? ¿Eran estos granujas los políticos que los valencianos querían como representantes? ¿Se sentían identificados con ellos? Solo las próximas elecciones podrían arrojar algo de luz sobre tan controvertido asunto.

El día 25 de mayo miré en el metro los resultados electorales en las distintas comunidades, fundamentalmente en la que vivo y de la que pertenezco. En Catalunya CIU, casi por tradición, volvía a vencer en la Generalitat. Pero en Barcelona ocurría un hito histórico. Ada Colau echaba a un lado a los partidos típicos. Y en mi amada Comunidad Valenciana el trono de hierro del PP se hacía añicos. Como en tantos otros lugares del país, los votantes, hartos de las pútridas estructuras clásicas, se habían decantado por las formaciones populares, que claman por los intereses del pueblo. Divididos en muchos pequeñitos, los votos superaban en número a los de los habituales. Y por fin estuve de acuerdo con Rita en algo: “Vaya hostia, vaya hostia.”

A la hora de comer de aquél día entré en la sala de la televisión con la cabeza bien alta. En las noticias resonaba una y otra vez el batacazo del PP en Valencia. Mis compañeros mudos a bocados, asentían con la cabeza. Y aunque  las generalizaciones me parecen injustas, en ese momento decidí darme el lujo de la soberbia, y exclamé:
– Los valencianos son unos valientes.

RENACIMIENTO

RENACIMIENTO

Éste último mes de abril he estado muy ocupada tanto en el trabajo como fuera de él, ya que he estado centrada en perfeccionar un relato y un guión que he presentado a dos certámenes literarios. Es por eso que tengo un poco abandonado mi pobre blog. Y de momento la tendencia continuará unas semanas más, porque el trabajo sigue al alza y tengo a la vista otro concurso de microrrelatos así que…

Sin embargo no quería dejar que se acabara la primavera sin compartir con vosotros un pensamiento. Tras los largos y fríos meses invernales, la primavera ha llegado. Y ahora está en su punto más álgido. La oscuridad del invierno ha dejado paso a la rutilante primavera. Brotan las hojas de los árboles, las jardineras llenan de flores las aceras, el día acaba más tarde y la gente se despoja de capas de ropa. La ciudad de Barcelona renace a ritmo de música indie y electrónica, ya que en esta estación  se suceden los dos festivales más importantes de la escena barcelonina: Primavera Sound y Sónar. En menos de tres semanas la urbe se llena (más si cabe) de gafas de pasta, barbas, camisas, mocasines, alpargatas y sombreros.

Año tras año he visto maravillada como se producía este espectáculo. De un verde frondoso la ciudad entera sale de su letargo para re-empezar más luminosa que nunca. Y en esta ocasión este renacer me ha hecho pensar en el renacer de la personas. En ciertos momentos, tras un período de hibernación, podemos volver a iniciarnos de una forma nueva o diferente. No necesariamente tiene que ser tras una época difícil. Puede ser simplemente un tiempo en el que dejaste de hacer algunas cosas que te gustaban y ahora retomas. Un tiempo en el que una conducta o preocupación estuvieran minando tu bienestar. O la ruptura con un hábito o una relación que no te estaba haciendo ningún bien. Cuando dejas atrás alguna de estas cosas y/o reempiezas algo que te motiva tienes una sensación de plenitud que bien puede asemejarse a la primavera.

En mi caso han sido varias cosas, y una de ellas la he mencionado al principio, y ha sido volver a escribir un guión. De acuerdo, en realidad solo ha sido reescribir algunas partes de un guión que hice hace años para un corto, y que en realidad ya no me gusta mucho. Pero igualmente lo he presentado a concurso porque, aunque las posibilidades de ganar son mínimas, ha significado volver a encontrarme con el guión audiovisual de ficción que tanto tiempo he tenido olvidado. Y he recordado cuanto me gusta. Y me han dado muchas ganas de escribir uno nuevo. Ése ha sido mi renacimiento. Mi primavera de 2015. ¿Y la vuestra?

Os dejo el vídeo de una canción de Kase-O a la que, por motivos obvios, le he piyado el gustillo ultimamente.