SERIES VS CINE (Y una reflexión sobre los personajes femeninos)

SERIES VS CINE (Y una reflexión sobre los personajes femeninos)

Hace tiempo que se viene hablando de la calidad de la nueva generación de series de televisión de los últimos años. Los títulos son incontables: Juego de Tronos, Breaking Bad, House of Cards, Sons of Anarchy, y las más antiguas como Los Soprano o The Wire, entre otros títulos.
Mientras que la gran mayoría de los blockbusters estrenados en las salas adolecen de guiones infumables y ausencia de lenguaje cinematográfico, las series de nueva era ofrecen un atractivo panorama de calidad creativa.

Quisiera centrarme en tres títulos como ejemplos de este savoir-faire seriado.
Aunque comenzó hace ya unos años mi último descubrimiento ha sido Girls de la polifacética y absurdamente polémica Lena Dunham. De Girls me gustaría destacar fundamentalmente su guión. Las historias son de las que me gustan. Corrientes, usuales, típicas, posibles: únicas. A través de elaborados diálogos, no por largos o complejos, sino por comunicativos, se dibujan personajes con los que te puedes identificar o en los que puedes identificar a una amiga, a un amigo, a un antiguo novio, a tus padres, a tu jefe… De un modo maravilloso, es decir, inconsciente, vas conociendo y dibujando sus personalidades. Esto es lo que no se dice. Luego habría que prestar atención a lo que se dice. Enunciados llenos de humor y de tristeza. De la realidad de las generaciones jóvenes de este siglo XXI, sin trabajo, sin metas, sin expectativas. Que tienen o han tenido mucho de todo y a la vez no tienen nada. Esos guiones que en cada capítulo tratan una búsqueda de algo que no se conoce, pero se supone nos va a realizar como ser humano. Diálogos que plasman la confusión propia de los veinte años.

Cuando empecé a ver la primera temporada de True Detective pensaba que estaba viendo una serie más. Buena, con dos buenos actores (McConaughey y Harrelson, por si alguien aún no lo sabe) pero una más. Cuan equivocada estaba cuando allá por el tercer capítulo empecé a intuir que había mucho más detrás de lo que se nos estaba contando. Y me quedó confirmado en ese famosísimo plano secuencia del cuarto capítulo. Fue en ese momento cuando me di cuenta que aquél que dirigía sabía, como decía un profesor que tuve, escribir con la cámara.
True Detective fue, sin lugar a dudas, el acontecimiento televisivo del año 2014. Los elogios recibidos a su primera temporada resonaron en todos los medios de comunicación. Todo lo contrario a lo ocurrido con su segunda temporada. Por mi parte me parece muy injusto el maltrato que se le ha dado a esta segunda entrega. La trama es bastante enrevesada, es cierto, pero poco a poco y si estás atento, se van despejando las incógnitas. Y puede que los cuatro protagonistas no sean comparables a los muy carismáticos Rush Cohle y Martin Hart, pero desde luego no son del montón. Pero vuelvo a centrarme en el aspecto semántico de la imagen. En la segunda temporada me pareció muy destacable el plano-contraplano entre Bezzerides y Velcoro. Los dos personajes más relevantes de la serie son equiparados con este largo intercambio de primeros planos. Entendemos que los dos son personajes torturados que por fin han encontrado comprensión uno en el otro. A la vez y jugando con la cantidad de tiempo cada vez menor de duración de cada plano percibimos la tensión sexual creciente entre ambos.

Para terminar mi análisis quiero mencionar una serie que para mí es prácticamente completa en todas sus dimensiones. Me refiero a Fargo que toma el título de la famosa película de los hermanos Coen, que en esta ocasión ejercen solamente como productores.
Aunque, como digo, su guión y aspectos técnicos me parecen sobresalientes, voy a centrarme en sus personajes. En la construcción de los mismos. Tanto en su primera como en su segunda temporada, encontramos en Fargo personajes perfectamente construidos. Personajes de los que descubres su personalidad y motivaciones no solo por lo que dicen sino también por lo que hacen. Además gracias a sutiles detalles llegas a conocerlos paulatinamente de un modo profundo. Buen ejemplo de ello es uno de los antagonistas de la primera temporada, Lester. Un mequetefre que no deja de asombrar al espectador a medida que avanza la historia. Con cada uno de sus actos descubres sus patéticas ambiciones, sus viles motivaciones y ese oscuro corazón encerrado en un minúsculo cuerpo.

Para terminar me gustaría añadir que, coincidencia o no, en estas tres series encontramos potentes personajes femeninos. En Girls resulta obvio con las cuatro veinteañeras que escapan del arquetipo de la chica perfecta. Dunhan muestra sin tapujos las miserias de la vida cotidiana en todas sus facetas: social, laboral, familiar, sexual, sentimental… Y ha sido duramente criticada por ello. En True Detective encontramos a la engañada esposa de Martin que, aunque errada, acaba abandonando su papel sumiso para tomar una posición de poder. Y en la segunda temporada a la sargento Bezzerides, lejos de cualquier tópico femenino. Taciturna, jugadora, bebedora, violenta, y hasta acusada de acoso sexual. Y en Fargo tenemos a mi muy querida agente Molly Solverson que se suma a esos personajes femeninos que huyen del estereotipo. Es muy inteligente, valiente, noble y además guapa…Y no usa una talla 38.

Lejos de los clichés de la mayoría de estrenos cinematográficos las series de televisión ofrecen una alternativa a la ficción cuya originalidad y calidad se impone sobre la gran mayoría de películas de gran difusión.

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PRINCESAS DEL HAMBRE

PRINCESAS DEL HAMBRE

Me gustaría escribir hoy sobre dos trastornos mentales de sobra conocidos por todos: la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Aunque es muy probable que hayáis leído en muchos sitios sobre ellas y que conozcáis perfectamente  sus síntomas, si queréis refrescar vuestros datos podéis hacerlo en este enlace:

http://www.psicoactiva.com/cie10/cie10_31.htm

Como decía, más o menos a grandes rasgos, todos sabemos de qué van estas enfermedades. Distorsión de la propia imagen, obsesión por adelgazar, dejar de comer, vómitos etc. Pero quisiera centrarme en un fenómeno que puede que también conozcáis ya, y que yo descubrí hace algunos meses. Se trata de los blogs ANA y MÍA. Os pongo en antecedentes. Se trata de blogs que escriben enfermas, por lo general niñas de entre 13 a 16 años, aunque las hay más mayores y más pequeñas, en los que describen su día a día y su lucha por alcanzar sus objetivos de -muy bajo- peso. En estos blogs las chicas ANA y MÍA, o como ellas se denominan, princesas, se ponen en contacto, se apoyan, se ayudan. Porque, y aquí viene su eslogan por excelencia, “nadie dijo que fuera fácil ser princesa”. Páginas virtuales que se asemejan a los peores pasajes de una novela de terror. Consejos para esconder la comida, carreras para perder peso, medicamentos recomendados para adelgazar… Y lo más importante, servir de vía de escape para esas crías cuya existencia es un continuo tormento regido por el hambre. Porque sus estómagos desnutridos rugen por algo de alimento, y cuando se tiene hambre, es difícil pensar, es difícil reír y es difícil moverse. En resumen es difícil vivir.

 No os voy a detallar aquí la dirección de ninguno de estos blogs. Pero si queréis daros un borneo por el horror simplemente teclear las palabras mágicas (ANA y MÍA) en Google. Y os asombraréis al comprobar la ingente cantidad en la que proliferan estas páginas de auto tortura.

Uno de los elementos que más me asombra es la total consciencia que se vislumbra en muchos de ellos. Las princesas parecen ser plenamente conocedoras de que sufren un terrible trastorno. Y muchas advierten a quienes les leen por primera vez que “esto no es ningún juego”. Que si te comprometes a ser princesa, a hacer lo que sea por estar extremadamente flaca, tienes que estar dispuesta a todo. Dispuesta a sufrir, al dolor, al cansancio, a la tristeza.  A sacrificar a tu familia y amigos. Porque ser princesa es una forma de vida que demanda una dedicación exclusiva.

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Parece que no debiera sorprendernos que en un mundo desquiciado como éste, en el que la mayoría de la población se muere de hambre porque no tiene nada que llevarse a la boca, los que vivimos sobre alimentados lleguemos a desarrollar enfermedades que nos hacen negarnos voluntariamente a comer. Las causas de estos males son un misterio. Pero en este momento hay muchas princesas (y príncipes) agotando su vida en un rincón. Acosados por un abominable ente que los condena a una vorágine autodestructiva. Un mal caníbal que nace de lo más recóndito del propio yo.

Os dejo con dos enlaces:

El primero explica como funcionan estas webs, identificar señales de alerta etc. Está dirigido a padres y educadores e imita el diseño y modo de los blogs pro ANA y MÍA.

http://www.anaymia.com/

Y este segundo es un interesantísimo reportaje de El País dedicado a las princesas y su mundo deformado.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2009/04/04/actualidad/1238796001_850215.html

¡QUÉ VIENEN LAS MUÑECAS! (ESCLAVAS DE LA ESTÉTICA 2ª PARTE)

¡QUÉ VIENEN LAS MUÑECAS! (ESCLAVAS DE LA ESTÉTICA 2ª PARTE)

Ya han llegado esas fechas en las que si te asomas a la televisión un sábado por la mañana te ves sepultado por un alud de anuncios de juguetes de lo más variopintos. Entre los videojuegos, los muñecos que simulan bebés y algún juego de mesa, encontramos a las eternas muñecas. Eternas si, pero cambiantes, pues cada década cuenta con su propio estilo de muñeca. Si echamos un ojo a la españolísima muñeca Nancy desde luego podemos apreciar cambios más que notables desde hace 20 años a aquí. Nancy era, en mis tiempos, una muñeca que simulaba una niña, con melena rubia y unos regordetes mofletes. Sin embargo la Nancy de hoy ha mutado sus redondos ojos a una mirada tipo manga, con globos enormes y maquillados. Pero el cambio más brutal lo observamos en su cuerpo. Es más alta y esbelta, su cara más afinada, sus piernas más largas y estilizadas, e incluso le han puesto algo de pecho. Sus ropas no son las de una niña, pero tampoco las de una adulta, sino como las de una especie de teeneger fashion, de esas que ahora copan revistas y series de Disney.

No podemos hablar de muñecas sin tratar a la reina (destronada) de todas ellas: Barbie. Durante décadas Barbie no ha sido solo una muñeca, ha sido un símbolo, una obsesión para unos e incluso un modelo para otros.  Pero también a la princesa rosa le llegó su San Martín y en los últimos años ha tenido que lidiar con nuevas y agresivas muñecas, más modernas y sexis. Por eso Barbie ha tenido que actualizarse. Sus medidas se hicieron algo menos extremas (imaginaos como serían cuando a día de hoy se siguen publicando artículos como éste http://www.nydailynews.com/life-style/health/barbie-real-womaan-anatomically-impossible-article-1.1316533 que dicen que una mujer con las medidas de Barbie sería incapaz de menstruar) y su ropa más adecuada a la moda contemporánea. Barbie hasta ha cambiado su mítico Ferrari rojo por… ¡Un Cinquecento! (rojo también, eso sí.)

 Pero el mencionado declive de Barbie vino de la mano de las Bratz. Las Bratz…Cuando las vi por primera vez no daba crédito. Moda hiper fashion (en especial en Yankilandia), maquillaje, boinas, plataformas, pelazos de todos los colores, coches, compras, fiestas…Vamos, que les faltaba como complemento el vaso de cubata y el bafle. Con ellas llegó toda una nueva generación de muñecas caracterizadas por su condición de vestir super in, transmitir una actitud alocada y pícara, y unas características físicas psicodélicas: ojos enormes, pelos larguísimos, piernas interminables, cinturas de avispa, labios muy carnosos. El relevo de las Bratz, por lo menos en nuestro país, son las Monster Hight. Comparten las características básicas de las otras pero con el plus de ser monstruitas (pero a lo Drácula o el hombre lobo, porque monas son un rato) y así tener la excusa para vestir tipo gótico o emo.

Analizando los juguetes de las mujeres del mañana ¿qué conclusiones sacamos? Resulta todo más que obvio. Hay que ser agresiva, hay que vestir bien, hay que ser popular, pero sobre todo, sobre todo, hay que ser guapa y delgada. Evidentemente las niñas crecen y se convierten en adultas con capacidad crítica y autoestima. Pero mientras tanto juegan a ser adolescentes con serios problemas para admitir la imperfección.

Otro año más que nos sentaremos a comer polvorones, solo que en estos últimos parece que las muñecas ya no se dirigen al portal, sino que, más bien, desfilan.

Imagen De derecha a izquierda la Nancy de antes y la de ahora.

Y aquí el inolvidable anuncio de Las Muñecas de Famosa de los años 70. Especial atención al loco montaje de planos niño Jesús-ángel del principio.

Para terminar os dejo con una cancion de Marina and the Diamonds: The Valley of the Dolls