EL MONSTRUO CANÍBAL

EL MONSTRUO CANÍBAL

En mi anterior entrada sobre las princesas enfermas os dejé un enlace de un artículo de El País que hablaba de la dimensión virtual de los trastornos de la alimentación (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2009/04/04/actualidad/1238796001_850215.html ).

 En este reportaje se puede leer la siguiente declaración de una paciente con anorexia:

“A veces me obligo a escribir para no dejar que esas pequeñas cosas queden dentro de mí, para no alimentar el monstruo que tengo dentro”.  

Estas palabras me dan pie para abordar este último artículo que va suponer el punto final de lo que, sin proponérmelo, ha sido una serie de escritos dedicada a un mal que va más allá de un trastorno concreto. Yo he querido llamarlo el monstruo caníbal. En anteriores entradas he tratado el tema del mal, de los monstruos, de seres que nos rodean y de los que podemos ser víctimas. Pero, ¿qué pasa cuando el monstruo habita en tu interior? ¿Qué ocurre cuando el mal es parte de tu ser y te va royendo como una carcoma autodestructiva? Sin darnos apenas cuenta nos pasamos la vida echando tierra sobre nuestro propio tejado. Nos autoherimos, mutilamos nuestra autoestima. No puedo, no tengo, no valgo… Mantras suicidas que repetimos en nuestra rutina sin darles el valor que verdaderamente tienen. ¿Por qué nos infravaloramos? ¿Por qué anhelamos una perfección, que, en realidad ya poseemos? Las causas, tal vez en la educación, en la cultura. Tal vez formamos parte de un contexto que lleva implícito el autorechazo. Tal vez está bien vista la inconformidad con lo que tienes, con lo que eres y la autocrítica es considerada una virtud. Hay casos extremos de complacencia con el castigo hacia la propia persona, como veíamos en las anoréxicas y bulímicas. Personas que ven loable el inflingirse dolor. Pero todos, o casi todos, tenemos dentro ese gremlin que muerde cuando nos permitimos soñar, cuando aparecen las inseguridades, cuando parece que la meta se aleja, o cuando crees que no eres merecedor de algo. Una tendencia caníbal que carece de lógica. ¿Por qué tendemos a autodestruirnos? No tiene sentido alguno en la evolución, si quisiéramos abordarlo desde una perspectiva biológica. ¿Por qué nos hacemos daño? ¿Qué queremos conseguir con esto? ¿Cuál es el objetivo del autodesprecio? ¿Lo hay? Aunque sea una especie de acto reflejo, algo inconsciente, existe una razón, un motivo para que nuestra mente actúe de esta forma. Puede que detrás de ese monstruo que nos consume, que dejamos que nos consuma, no haya más que miedo, que comodidad. La falta de valor para realmente aceptar quienes somos, lo que somos, como somos, y autoproclamarnos ante nosotros y ante los demás como la creación más perfecta del universo.

Pero no se reduce sólo a cuestiones de autopercepción. Nos permitimos torturarnos de muchas y diversas maneras. Nos dejamos arrollar por el estrés, el agobio, el miedo al futuro, la soledad. ¿Qué obtenemos dejando que el pequeño torturador que llevamos implícito tome el control? La respuesta es obvia: nada. Nada que no sea el caer en una vorágine de frustración y dolor que nos consume, que nos devora desde dentro. En ocasiones  creemos que así mantenemos el autocontrol, que nos disciplinamos para hacer aquello que debemos. Pero escogemos el camino equivocado. No es lo que nos empequeñece lo que nos hará conseguir nuestros objetivos, sino aquello que nos engrandece.

De este modo, si no conseguimos nuestras metas, convirtamos el camino en una meta en sí mismo y busquemos nuevos retos. Si no eres guap@, list@, atlétic@, elegante etcétera, etcétera, etcétera, eres otra cosa, pero en todo caso único e irrepetible.

Vamos a creérnoslo, pero así, en masa. Iniciemos un movimiento, una cruzada, una revolución para erradicar a todos esos pequeños monstruos que dejamos que depreden nuestras almas. Diluyamos para siempre esa tendencia tan humana a despreciarnos a nosotros mismos, y tal vez, consigamos así no despreciar a los demás.

Pero sobre todo, vamos a ir con la verdad por delante, porque sí puedo, sí tengo, sí valgo.

Quiero dedicar esta entrada a todos nosotros, a las personas, tan llenas de debilidades y fortalezas, de maldad y bondad. Y especialmente a las personas que a lo largo de mis publicaciones me han hecho llegar no sólo sus puntos de vista sino también material utilísimo sobre esta temática del amor propio, seas como seas, seas quien seas.  Os dejo con algunos de estos documentos:

Me conmovió sobremanera este vídeo que me pasó una amiga. Hay que verlo porque no hay palabras mejores que éstas imágenes para definir su mensaje.

BECAUSE WHO IS PERFECT?

Esta es una carta preciosa de un blog que me pasó otra amiga. No nos damos cuenta de como heredamos y traspasamos el dolor de generación en generación.

CÓMO TRASMITIR EL ODIO AL CUERPO

Y este es un vídeo también increíble que me hicieron llegar a través de facebook.

¿QUÉ ES LO QUE REALMENTE TE DEFINE?

EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS

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