DONDE HABITAN LOS MONSTRUOS (PARTE 3 – FIN)

DONDE HABITAN LOS MONSTRUOS (PARTE 3 – FIN)

Tercera y última entrada dedicada a los monstruos. Para cerrar el tema os dejo con un relato de mi cosecha que además enlaza muy bien con esta víspera de Todos los Santos (o Halloween, si preferís.) ¡Espero que os guste!

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DONDE HABITAN LOS MONSTRUOS (PARTE 2)

DONDE HABITAN LOS MONSTRUOS (PARTE 2)

Pero si el auténtico monstruo se esconde tras nuestro reflejo ¿podemos mantenerlo siempre inerte? No fue, desde luego, el caso de Kim De Gelder y James Holmes, dos jóvenes cuyas personalidades parecieron fusionarse con las de un maligno personaje de ficción, curiosamente el mismo en ambos casos. Un monstruo ficticio sirvió de coartada para dos monstruos reales. Tanto en el caso del primero, un asesino de niños en Bélgica, como del segundo, un tirador que arremetió contra una sala de cine llena de gente en Colorado, los dos decían ser el Joker. El Joker, némesis de Batman, descrito, especialmente en los cómics y en la reciente película de Nolan, como un psicópata sin escrúpulos. Tan loco como cuerdo en sus desquiciadas pero calculadas maldades.

Parece que el psicópata es el monstruo por excelencia en el mundo real. Uno de sus rasgos principales es la carencia de empatía. Sin esta aptitud, son capaces de los actos más atroces contra los seres vivos, incluidos y en especial, contra los de su propia especie.

Es común que, al pensar en este término, imaginemos asesinos/as, maltratadores/as, violadores/as. Sin embargo los psicópatas no tienen porqué llegar a estos extremos para ser tales. Camuflados en la sociedad conviven con el resto de personas amparados en una fachada de perfecta normalidad. Un jefe déspota, una madre que desprecia a sus hijos, un amigo aprovechado…pueden ser la antesala de una persona con un cuadro conductual de psicopatía o poseedora de una personalidad tóxica. Aunque conocen las emociones y sentimientos comunes en la mayoría de los seres humanos, sólo las usan como disfraz o como forma de manipulación. Suelen ser dueños de una personalidad excesivamente ególatra y no encuentran obstáculo alguno en satisfacer sus deseos, aunque esto suponga pasar por encima de otras personas. Son expertos en acercarse a individuos vulnerables a los que seducen y luego utilizan para conseguir aquello que quieren, haciendo uso de peligrosas artimañas para hacerles sentir culpables o inferiores, y manejarlos así a su antojo.

Puede que ya no vivamos en la sabana, donde los peligros nos esperaban agazapados entre las altas hierbas. Y puede que los monstruos terribles de la literatura y el cine sólo existan en las tinieblas de la fantasía. Pero hemos de estar siempre alerta, pues los monstruos tienen nuestro aspecto, y se esconden de la mejor manera posible, integrándose entre nosotros. Y a veces, incluso ocultos bajo nuestra propia piel.

“Como protegerse de los psicópatas.” Entrevista de Eduard Punset a Robert D. Hare máxima autoridad actual en estudios del comportamiento psicópatico.

DONDE HABITAN LOS MONSTRUOS (PARTE 1)

DONDE HABITAN LOS MONSTRUOS (PARTE 1)

Los monstruos han formado parte del imaginario colectivo prácticamente desde que el hombre es hombre. Los miedos y temores que atormentaban a nuestros ancestros tomaban forma en enormes serpientes marinas, feroces animales quiméricos, brujas con cabellos vivientes. Con el paso de los siglos y el advenimiento de las religiones monoteístas los monstruos tomaron cuerpo en el mal supremo, creado por los pecados de los hombres. Religión y superstición se mezclaban para dar lugar a terribles criaturas que nos aguardaban en los rincones más oscuros y siniestros

Estos temores se enraízan indudablemente en cuestiones antropológicas, como el miedo instintivo del ser humano a la oscuridad. Es ese un rasgo que compartimos con los primeros homínidos que pisaron la Tierra, pues es donde su vista no alcanzaba a ver donde los acechaban sus depredadores.

El concepto de monstruo que hoy tenemos en mente tiene en buena medida su fundamento en el cine. Son tantos los monstruos del séptimo arte: King Kong, Godzilla, Alien, Predator, Freddie, Jason…Despiertan nuestros terrores más acérrimos pero también nuestra simpatía, encontrando como caso extremo a los adorables monstruitos de Monstruos S.A, sin dejar de lado la enfermiza empatía que nos suscita el seriado Dexter o el literario y cinematográfico Hannibal Lecter.

Es habitual que en el ser humano se de la fascinación por lo terrible. Podemos dar rienda suelta a este morboso sentimiento gracias a nuestros inofensivos monstruos ficticios. Y necesitamos dicho concepto en parte para poder aceptar la realidad que se esconde tras lo monstruoso, tan horriblemente cierta. Necesitamos separar nuestra propia bestialidad de nosotros mismos y darle forma en un ente que nos sea ajeno. Pues la única certeza es que el  verdadero monstruo es el que vemos al mirarnos en un espejo.

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